¡Gracias por dar este primer paso!

La Visita Apostólica del Papa Francisco ha significado una gran alegría y bendición para toda la patria colombiana, pues su venida es en un momento coyuntural en materia política, económica y sobre todo de avance en materia de paz. Todas las Diócesis en Colombia se han venido preparando para este gran acontecimiento eclesial y social. Esto ha llevado a profundizar en la importancia de esta visita, entendiendo que el Papa trae, ante todo, el mensaje profético y liberador de Jesús de Nazaret.

Desde el momento de su llegada a Bogotá, irradió la alegría y esperanza que tanto necesitamos los colombianos. En sus palabras se dejó ver como un conocedor de la realidad colombiana, llegando con mucha facilidad a todas las personas. Cada mensaje que dirigió a las diferentes comunidades ha recordado que “el Evangelio es siempre concreto, jamás un ejercicio de estériles especulaciones”. Cada homilía, cada discurso, cada mensaje, nos llevaron a entender el impulso que quería darle el Papa a esta realidad.

Destacar de sus palabras en Villavicencio ante el Cristo de Bojayá: “Cristo nos enseña a transformar el dolor en fuente de vida y resurrección, para que junto a Él y con Él aprendamos la fuerza del perdón, la grandeza del amor”. Estas palabras deben continuar haciendo eco en todos los cristianos, para buscar siempre caminos de resurrección para tantos crucificados de nuestra patria.
Pero lo que hablan no son solo las palabras, hablan mucho los gestos. El Papa se mostró muy cercano a todas las personas que lo saludaban, estuvo muy atento a los testimonios dados por las personas con quienes se encontró. Un hecho que quedará por siempre en la memoria, es ver al Papa golpeado y su actitud gozosa a pesar de las circunstancias, recordando sus palabras de la Alegría del Evangelio. “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las seguridades” (núm. 49).

No queda más que llevar a la práctica su mensaje, no podemos quedarnos como receptores pasivos. La misión que nos queda como colombianos es seguir avanzando como “artesanos de la paz”, llevando a cabo acciones que conduzcan a superar los conflictos. Como lo decía en sus palabras de despedida, “no nos quedemos en «dar el primer paso», sino que sigamos caminando juntos cada día para ir al encuentro del otro, en busca de la armonía y de la fraternidad. No podemos quedarnos parados”. ¡Gracias infinitas, Papa Francisco! ¡Su mensaje y su vida son semilla del Reino!//L.J.

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