31 de marzo de 2026

11:35 AM

Seguidores en redes sociales
0 K
Grupo La Prensa: Calle Olmedo entre 10 de Agosto y Pichincha

Reportaje - Marzo 2026

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR Y ACCESO A LA JUSTICIA EN EL NORTE DEL PAÍS

Violencia hacia hombres: una realidad silenciosa que apenas se denuncia en Carchi

Redacción por: Nayib Armas

Estigmas sociales, falta de denuncias y percepciones culturales mantienen invisibilizados los casos de violencia contra hombres. Expertos advierten que, aunque la ley garantiza igualdad, la realidad evidencia brechas.

La violencia hacia los hombres es una realidad que existe en Ecuador, pero que rara vez se visibiliza. Las razones no son legales, sino sociales: el estigma, el miedo al ridículo y la presión cultural han construido una narrativa en la que el hombre difícilmente se reconoce como víctima.

En la cotidianidad digital, esta situación también se refleja. En redes sociales circulan videos donde mujeres agreden a hombres —en ocasiones tratados como humor—, generando un debate sobre la doble moral.

Las cifras, por tanto, no logran dimensionar el problema. Son escasas, imprecisas o “grises”, precisamente porque muchos casos nunca llegan a formalizarse en una denuncia.

Violencia masculina: una realidad invisibilizada en el entorno social

La violencia contra los hombres en Ecuador se configura como una problemática poco visibilizada, marcada por el silencio, los estigmas sociales y la escasa atención institucional. Así lo evidencia una investigación publicada el 1 de octubre de 2022 por la Universidad Regional Autónoma de los Andes sede Riobamba, que analiza esta realidad a partir de testimonios y estudios psicosociales.

Uno de los principales hallazgos señala que muchos hombres víctimas de violencia intrafamiliar optan por no denunciar debido al temor al rechazo social.

Casos recogidos en la investigación reflejan esta situación. Hombres que han soportado durante años agresiones psicológicas, insultos e incluso violencia física, deciden acudir a instancias legales no solo para detener el maltrato, sino también para mantener el vínculo con sus hijos.

Desde el enfoque de la salud mental, las consecuencias son significativas. Las víctimas pueden desarrollar depresión, estrés postraumático, ideación suicida y diversos síntomas psicosomáticos derivados de la violencia sostenida.

Lo que dice la ley: igualdad sin distinción

Desde el ámbito jurídico, la normativa ecuatoriana no establece diferencias entre hombres y mujeres al momento de acceder a la justicia. Así lo explica el abogado tulcaneño Juan Pablo Velasco: “Tanto hombre como mujer tienen los mismos derechos, está garantizado en el Código de la Niñez y Adolescencia, en la propia Constitución”.

Sin embargo, en la práctica, ciertos factores inciden en los resultados, especialmente en procesos relacionados con la familia, como la tenencia de hijos y las pensiones alimenticias. Velasco señala que, históricamente, la custodia ha estado mayoritariamente en manos de la madre.

A pesar de ello, el abogado recalca que el éxito de un caso no depende del género, sino de las pruebas y los informes técnicos: “Si está bien sustentado los informes del éxito, podemos hablar de un 99.9%”.

Custodia, alimentos y una realidad desigual

Entretanto, aunque la normativa ha evolucionado, la realidad muestra que la distribución de la custodia sigue siendo desigual. Según Velasco, aproximadamente el 96% de los casos de tenencia recaen en mujeres, frente a un 4% en hombres.

La experiencia profesional del abogado evidencia esta brecha; en cerca de 15 años de ejercicio, apenas ha manejado uno o dos casos de violencia psicológica contra hombres, frente a una amplia cantidad de casos de mujeres víctimas.

Lo que reflejan los tribunales en Carchi

Por otro lado, desde la función judicial, el presidente de la Corte Provincial de Justicia del Carchi, Richard Mora, confirma que estos casos sí existen, pero en menor proporción. Además, explica que en algunos procesos se ha evidenciado violencia bidireccional o incluso agresiones comprobadas por parte de mujeres:

“Ha habido inclusive agresiones que han sido de unos y del otro y también ha tenido que ser objeto de una sentencia condenatoria”. No obstante, insiste en que la estadística no refleja toda la realidad: “Aquellas situaciones que no se denuncian lamentablemente no existen en la estadística”.

En cuanto a la custodia, Mora aclara que la ley ya no establece una preferencia automática hacia la madre, aunque en la práctica sigue siendo lo más frecuente.

Además, desde la Corte se impulsan iniciativas educativas para prevenir la violencia desde edades tempranas, entendiendo que la transformación cultural es clave para reducir estos casos en el futuro.

Una realidad que exige conciencia

La violencia, en cualquiera de sus formas, no distingue género, edad ni condición social. Sin embargo, la falta de visibilidad de ciertos casos, como los que afectan a hombres, evidencia la necesidad de ampliar el enfoque y reconocer todas las aristas del problema.

Naturalizar la agresión —ya sea en tono de broma o como parte de una cultura permisiva— solo perpetúa el silencio de las víctimas. Por ello, el llamado es claro: la violencia jamás se justifica, ni hacia mujeres, ni hacia hombres, ni hacia niños, ni hacia ningún ser vivo.