El predio, de dos hectáreas, fue adquirido en febrero de este año. Desde entonces, la familia dedica buena parte de su tiempo a transformar el bosque en un espacio recreativo pensado para visitantes de todas las edades.
«Queremos ofrecer un ambiente diferente, donde las familias puedan venir a disfrutar de la naturaleza», explica.
La propuesta busca rescatar historias que forman parte de la memoria popular del Carchi.
Un recorrido entre hadas, duendes y leyendas
El sendero iniciará con una culebra gigante pintada en un árbol y, pocos metros después, aparecerá un enorme hongo que representará la vivienda de las hadas.
Los visitantes continuarán por el bosque de las brujas, inspirado en las tradicionales voladoras de Mira. Más adelante encontrarán una olla gigante donde podrán tomarse fotografías junto a figuras de pequeñas hechiceras.
Dentro del hongo funcionará la casa de las hadas, decorada como una gran casa de muñecas. Luego aparecerá la mina de los duendes mineros, seguida por el corazón y el pozo de los deseos, espacios destinados para fotografías familiares.
El recorrido continuará hacia la casa de los duendes, donde ‘Máximo’, un personaje de gran tamaño, recibirá a quienes lleguen al lugar antes de conducirlos hasta un mirador natural.
Más adelante estará el estanque donde se recreará la leyenda de la Lavandera del río Bobo. En una segunda etapa, la familia proyecta incorporar antiguas carretas, fachadas del Tulcán de antaño y nuevos personajes tradicionales, entre ellos la conocida Chismosa de la 10 de Agosto.
«Queremos que cada espacio cuente una historia y que las personas puedan recorrer el bosque mientras conocen parte de nuestra cultura», señala Tamara.
Naturaleza, cultura y nuevos espacios
Aunque el terreno se encuentra a pocos minutos de Tulcán y muy cerca de la vía E35, el entorno conserva abundante vegetación y fauna silvestre.
«Aquí se han encontrado ardillas y muchos pajaritos. Es un rinconcito escondido donde la gente encuentra tranquilidad», comentó la mujer.
De acuerdo como German Castro, el proyecto también contempla una tarima natural destinada a presentaciones artísticas. La intención es recibir grupos de danza, música y otras expresiones culturales.
«Queremos que las familias disfruten de actividades culturales en medio de la naturaleza», sostuvo Castro.
Los promotores también aspiran a establecer convenios con instituciones educativas para recorridos pedagógicos y visitas escolares.
Actualmente continúan las adecuaciones finales. Restan la pintura del hongo, la terminación de la casa principal, la decoración de los escenarios y la intervención artística de varios árboles que incorporarán figuras infantiles y culturales.
Si el cronograma previsto se cumple, la apertura podría realizarse entre noviembre y diciembre. Después vendrán nuevas etapas con cafeterías, plazoletas, locales comerciales y, en un futuro, la instalación de un canopy.
Al tratarse de un espacio privado, el ingreso tendrá un costo que todavía se encuentra en análisis.
«Estamos buscando una tarifa accesible para que todas las personas puedan visitarnos», concluyó Tamara Fuertes.