A propósito del Mundial, Mi humilde criterio- Por: Marcelo Solano Ecuador, sin timonel.
A propósito del Mundial, Mi humilde criterio- Por: Marcelo Solano Ecuador, sin timonel.
A propósito del Mundial, Mi humilde criterio- Por: Marcelo Solano Ecuador, sin timonel.
La Dirección Provincial del Consejo de la Judicatura del Carchi coordinó acciones con la Policía Nacional, el ECU 911 y la Corte Provincial de Justicia para fortalecer la seguridad en las dependencias judiciales.
Los incendios forestales registrados durante las últimas semanas en los cantones Montúfar y Bolívar mantienen en alerta a los organismos de respuesta ante el inicio de la temporada de mayor riesgo.
El Evangelio relata que el Señor le dijo a Pedro: “Sígueme, y te haré pescador de hombres”. Desde aquel momento, Simón dejó sus redes y siguió a Cristo. Presenció acontecimientos extraordinarios como la Transfiguración, la resurrección de la hija de Jairo y la agonía de Jesús en Getsemaní.
En su quinta participación en una Copa Mundial de la FIFA, Ecuador está muy cerca de firmar la peor actuación de su historia mundialista. La derrota 1-0 ante Costa de Marfil y el decepcionante empate sin goles frente a Curazao han dejado a la Tri al borde de una eliminación inminente. Ahora deberá enfrentar a una Alemania ya clasificada y cómoda en la cima del grupo E, un rival que luce muy superior a una selección ecuatoriana que nunca encontró su rumbo.
Para muchos aficionados, los principales responsables son los jugadores por su falta de eficacia frente al arco rival. Sin embargo, el fracaso de Ecuador va mucho más allá de los jugadores. Se trata de una selección que llegó al Mundial sin una identidad futbolística definida y sin una idea clara de juego. Y esa responsabilidad recae directamente sobre el cuerpo técnico liderado por Sebastián Beccacece.
Estoy convencido de que Ecuador cuenta con la mejor generación de futbolistas de su historia. El problema no es la calidad de los jugadores, sino la ausencia de una conducción capaz de potenciar las virtudes de esos futbolistas. Durante las eliminatorias, la clasificación pareció llegar por inercia más que por una propuesta sólida. Lo mismo que está ocurriendo en la Copa del Mundo.
La Tri nunca mostró una identidad comparable a la de los Mundiales de Corea-Japón 2002 o Alemania 2006, cuando el 4-4-2 era una marca registrada de la selección y existía una idea colectiva reconocible. Hoy, la pregunta sigue siendo la misma ¿a qué juega Ecuador? La respuesta parece evidente; a nada.
Las estadísticas ante Curazao reflejan esa realidad. Ecuador tuvo el 75% de posesión en el primer tiempo, pero fue incapaz de marcar. Lo más preocupante es que gran parte de ese dominio ocurrió en su propio campo, con pases intrascendentes entre Hincapié, Pacho y Franco, que lateralizaban en juego como para matar el tiempo, mientras el reloj avanzaba. No parecía que jugaban un partido mundialista.
Sebastián Beccacece nunca logró transmitir soluciones desde la banca. Su constante caminar agitado en el área técnica, reflejaba más desesperación que liderazgo. Ecuador tiene talento en sus jugadores, pero jugó a la deriva. Por eso, más que una eliminación deportiva, este Mundial deja la sensación de una oportunidad desperdiciada para superar los octavos de final que Ecuador alcanzó en el mundial del 2006 bajo la dirección técnica de Luis Fernando Suárez.
Si le compramos el humo que vende Beccacece, Ecuador pasará a los dieciseisavos de final de la copa del mundo como uno de los mejores 8 terceros de esta fase de grupos. Pero si no pudimos con la selección de Curazao, a la que Alemania le metió 7 difícil será que Ecuador sin timonel pueda hacer el milagro.
La Federación Ecuatoriana de Fútbol deberá cerrar ya el capítulo del entrenador argentino. Deberá de manera urgente iniciar un nuevo ciclo con un entrenador que le devuelva al fútbol ecuatoriano, la identidad y confianza que hace rato la perdió. El nuevo entrenador debe trabajar con miras a que Ecuador gane la Copa América que será en nuestro país en 2028 y clasifique al mundial del 2030 que tendrá sede a España, Portugal y Marruecos. Ese entrenador, convencido estoy, que debería ser ecuatoriano.